Del Nevalo - Cria y Adiestramiento de Perros de Caza


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Artículo Noviembre 2013

Artículos del año 2013

Repotenciación de instintos para mejorar la motivación del perro deportivo y especializado.



En términos sencillos, podemos definir la motivación como las ganas de obtener lo deseado o las ganas de evitar lo indeseado. En la mayoría de los casos, la motivación es directamente proporcional a la velocidad de ejecución (latencia), pues un perro motivado actúa por voluntad propia y no duda en emplear la totalidad de su potencial físico y mental para obtener lo que desea o para escaparse lo que quiere evitar.

Creo que voy a coincidir con los lectores, que en términos de adiestramiento canino especializado o deportivo resulta muy aplicable el conocido adagio popular que reza: "es mejor atajar que empujar", esta frase corta pero memorable nos ayuda a concluir que los mejores resultados se logran con perros altamente motivados, pero no se debe olvidar que una motivación sin control puede generar serias carencias de precisión.

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Una de las técnicas de adiestramiento más efectivas que existe y a través de la cual se conducen muchos de los procesos formativos de perros deportivos y especializados (al servicio del ser humano), es la que consiste en establecer conductas haciendo que el perro siga una presa (un motivador: comida, mordedores, pelotas con manija, un trozo de tela, un traje, etc.), es lo que buscan los perros detectores de sustancias, lo que persiguen los perros de agility, o lo que administrado por una persona consiguen los de búsqueda y rescate.

Este comportamiento no es más que la derivación de uno de sus instintos más característicos: el de caza, y como instinto que se conserva en la especie canina está presente en todas las razas en mayor o menor medida, el nivel de carga instintiva es relativo, depende de su función zootécnica particular y de la maduración doméstica de cada raza, pues entre más domesticada sea ésta, menor es la carga instintiva que conserva y por lo tanto menor es la atracción que eso genera por la presa. Esto se debe a que la convivencia entre hombre y perro opaca eficientemente la carga instintiva del segundo (óigase bien, la opaca, no la elimina), cuando no se ejercen actividades tendientes a aprovechar sus habilidades singulares y mantener sus funciones zootécnicas; no quiere decir que con el tiempo los perros se van a convertir en humanos, pero es innegable reconocer que cada vez se acostumbran más fácilmente a convivir con ellos y a disfrutar de sus ofrecimientos que desde hace miles de años facilitan su supervivencia.

La motivación es una variable que depende de múltiples factores, entre los que podemos mencionar la raza y la crianza del ejemplar, pero no debemos dejar al azar esta importante condición, pues recordemos que un perro motivado nos facilitará los procesos de enseñanza deportivos o especializados.

¿Pero cómo hacer que el perro desee fervientemente el elemento que usamos como motivador?

Repotenciar el instinto es desarrollarlo individualmente, provoca en el perro la necesidad de satisfacerlo y es ese deseo lo que determina su grado de motivación.

Por este motivo, vamos a mencionar actividades de repotenciación de instintos:

FRUSTRACIÓN:

Un poco de frustración puede ser muy útil para fijar la atención del perro, aumentar su grado de concentración, expectativa y valor por la presa.

Este ejercicio consiste en permitir al perro que se encuentra atado a un punto fijo, observar sin alcanzar una presa viva en movimiento, eso es el juguete para el perro "una presa" y debe verla moverse como tal (intenta simular el movimiento de una liebre que salta de un lado a otro y corre para huir de su depredador), atar el juguete a una cuerda de dos metros sirve para dar realismo a la presa, pero debes ser discreto con tus movimientos, pues el perro debe fijarse en una presa muy activa, y no en ti si no eres su presa como se debe realizar en la práctica de otras especialidades caninas.

La frustración debe ser muy corta, no debes permitir que el perro se canse de insistir en vano por cazar, permítele morder la presa en medio de un buen intento por tomarla, recuerda que las presas que cazan los antepasados conocidos del perro, huyen para conservar su vida y no esperan estáticas a los depredadores que vienen a arrebatársela. Una vez que el perro atrapa la presa, debes liberarla para hacerle sentir que su mordida logró inmovilizarla por completo y esto lo ayudará a tener confianza en sí mismo, no trates de "guerrear o forcejear" (luchar por conservar la presa), con un perro inexperto, un ejemplar que respeta mucho a su amo o esté muy jerarquizado por las personas, regularmente asume que "competir" con ellas por conservar una presa, trasciende los niveles del respeto y no dudará en soltar el motivador al percibir el mínimo intento del depredador humano por mantenerlo; ese tipo de perros normalmente actúan con reserva, timidez o cautela y su velocidad de ejecución, espontaneidad e iniciativa no es la más adecuada. De ahí la importancia de ser tolerantes en los procesos de crianza de los perros deportivos o de trabajo, en este período suelen suceder accidentes donde nuestras manos se convierten en los "mordedores del perro", pero debemos ser conscientes que en perros bien perfilados, estos accidentes no son el fruto de una agresividad jerarquizada, sino de la ansiedad del perro por obtener su motivador y no debemos castigarlos por eso, al contrario, vale la pena canalizarlos correctamente a través de la realización de los ejercicios que estamos compartiendo en este artículo.

Cabe notar que excederse en los ejercicios de frustración puede llevar al perro a desesperanzarse por lograr lo que desea, por ello se debe evaluar con mucha atención la actitud del perro, para reforzar sus mejores esfuerzos a través de la obtención del motivador.

Luego de realizar varios ejercicios exitosos con el perro controlado, puedes repetirlos con el ejemplar libre, quien deberá perseguir la presa que atada a una cuerda de 2 metros maniobrarás haciendo círculos sobre tu propio eje.

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AFIANZAMIENTO DE MORDIDA:

No debes preocuparte porque el perro suelte el motivador durante las primeras etapas del procedimiento, este tema debe trabajarse por separado cuando se halla desarrollado en el ejemplar buenos niveles instintivos, velocidad de ejecución y por lo tanto una motivación adecuada.

El perro debe sujetar la presa con firmeza, para ello debes realizar el siguiente ejercicio: una vez atrape el mordedor durante la cacería, debes estar muy pendiente para arrebatárselo ante su más mínimo descuido, esto le enseñará a afianzar la mordida para impedir que se lo "roben".

Posteriormente, trata de sorprender al perro mientras muerde, haciendo intentos por arrebatarle el mordedor pero sin excesos, no queremos que permanezca tenso y prefiera alejarse hacia un lugar seguro. Con la práctica notarás que el perro morderá cada vez más fuerte y mostrará conductas de conservación como poner sus patas delanteras encima del mordedor para custodiarlo. Puedes adicionar al refuerzo caricias y palabras de aliento que deben estar previamente condicionadas (tema de otro artículo relacionado con comunicación). Lo ideal es que la autoestima de nuestro perro sea tan alta que incluso se pasee a nuestro alrededor exhibiendo su presa y demostrando su poderío.

Muchas personas cometen el error de reforzar el descuido del perro sobre la presa, esto sucede cuando proceden a activarla en respuesta a su abandono, o suave mordida.

Si el perro suelta, descuida, abandona o muerde suave el mordedor, debes aplicar un castigo negativo (quitar al ejemplar lo que le gusta en respuesta a la conducta no deseada), el perro debe aprender a valorarlo, pues esto permitirá que haga cualquier cosa por conseguirlo. Si el perro suelta la presa, deberás desaparecerla de la escena por completo (sugiero que uses un chaleco de adiestramiento para ello), y frenar todos tus movimientos; si vas a iniciar un nuevo ejercicio, debes esperar unos segundos a fin de evitar que el perro asuma que la activación de la presa es consecuencia de soltarla, los perros que adquieren este comportamiento (sueltan el mordedor para que se lo activen), suelen desconcentrarse, abandonan fácilmente sus actividades y huyen de sus guías que los persiguen desesperadamente con el motivador en la mano intentando en vano que retornen al trabajo.

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GUERREO

Luego de obtener una mordida consistente, puedes forcejear con el perro el mordedor para fortalecer su instinto de presa, inicialmente se debe realizar con el motivador atado a una cuerda que irás desapareciendo gradualmente hasta que puedas tomar el mordedor directamente.

Se trata de movimientos suaves pero firmes que deben realizarse de forma horizontal, sin levantar al perro del piso, la clave de un buen guerreo se basa en dos aspectos:

1. El primero, es la actitud con que se realiza, debes recordar que la ejecución del instinto de presa tiene un objetivo claro y es luchar por conservar el alimento, en este caso el motivador, eso te da el status momentáneo de depredador y el perro debe percibirte como tal, debes evaluar la sensibilidad del perro para ajustar la intensidad del guerreo, puedes variar tu tamaño disminuyendo o aumentando tu silueta, acompañar el guerreo de gruñidos, gestos de agotamiento y por qué no de sometimiento; recuerda que tu propósito no es formar una mascota sino un perro deportivo o especializado que debe tener mucha confianza en sí mismo, pues ello será la clave para obtener espontaneidad, iniciativa, autonomía y valor; no debes arrastrar al perro, es el perro quien debe arrastrarte a ti, ya que cederás espacio para transmitirle que tiene la fortaleza física para hacerlo, esto es una herramienta muy útil para elevar la autoestima de tu ejemplar.

2. El segundo aspecto, es liberar el mordedor en el momento preciso, en la mejor mordida (la más fuerte de boca llena), en una buena sacudida de la presa (es lo que hacen los animales salvajes para dar muerte a lo que acaban de cazar), o en respuesta a una buena arrastrada. Si trabajas con el mordedor atado a una cuerda, puedes soltarla progresivamente hasta que el perro logre liberarla por completo, en ese momento el perro se sentirá triunfador de la competencia y podrá hacer con su presa lo que desee.

Estos ejercicios deben tener muy corta duración para evitar el agotamiento físico o instintivo de nuestro ejemplar, debes tener en cuenta que el tiempo es relativo, analiza detalladamente tu perro para racionar su energía, recuerda la regla de oro "el perro siempre debe querer más".

DOBLE MOTIVADOR

Hasta este punto tenemos un perro que persigue su presa, la caza con precisión y lucha por conservarla hasta lograr liberarla por completo, es en ese momento que debes activar en su presencia pero no muy cerca de él un segundo motivador, realizando los mismos procedimientos que describí en los párrafos anteriores; sí, repetirás todas las actividades con el segundo motivador.

La actividad debe estar llena de dinamismo, puedes realizar la transición de motivador dos o tres veces, puedes terminarla cuando lo consideres necesario, pero nunca olvides la regla de oro.

Este ejercicio permitirá que el entorno que gira alrededor de la actividad del perro se vuelva fondo y lo único que adquiere forma eres tú y el motivador, obtendrás concentración absoluta en ti y en tus indicaciones.

Aprovecha para realizar estas actividades con cachorros en su período sensible, es una herramienta muy útil para mejorar la adaptabilidad en general, para superar temores e incluso fobias, pues ayuda a disminuir la sensibilidad visual, auditiva o corporal, ya que la ejecución instintiva requiere de la totalidad del potencial físico y mental del perro, eso sí ten en cuenta que la exposición a los diferentes estímulos debe ser gradual.

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NO OLVIDES TENER EN CUENTA…

Estos ejercicios son recomendados, para la formación de perros deportivos o especializados, no para perros familiares, y algunos de ellos sirven perfectamente para motivar a nuestros jovenes perros de caza.

Aplicar rituales de iniciación para realizar la actividad de repotenciación y posterior trabajo o deporte, te ayudará a mantener el perro tranquilo o excitado cuando lo requieras, pues en ausencia de esos estímulos específicos no se deben presentar condiciones mentales como: alta motivación, predisposición mental y deseo de satisfacer el instinto.

No descargues los instintos innecesariamente o en otras actividades. Para efectos de adiestramiento canino la presa o motivador puede ser un mordedor especial, una pelota con manija, una piel de conejo o un trozo de tela; su selección depende de los objetivos del guía y de la raza del perro.

No refuerces gratis a tu perro. El perro solo consigue su motivador a través de la actividad que dirija su guía, darle disponibilidad permanente sobre el motivador puede llegar a habituarlo.

Algunas razas de perros no compiten por conservar la presa, en el caso de los depredadores colaborativos solo desean compartirla o desgarrarla con ayuda de otro individuo.

Autor:José Lenín Ospina Londoño. Instructor Internacional de Guías Caninos.
Fotos:Del Névalo y de la red.





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