Del Nevalo - Cria y Adiestramiento de Perros de Caza


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Articulo Junio 2011

Artículos del año 2011

Braco alemán: un perro consolidado.



WOLF DEL NÉVALO.



El braco alemán es una raza cada día más apreciada por el cazador español, forjándose un sitio entre los mejores por méritos propios, entre los que sobre sale, por encima de todo, su polivalencia, que vamos a abordar en este artículo de Eduardo de Benito.


De sólida construcción, proporcionado y musculoso, resistente a la fatiga, transmite la impresión de energía, de temperamento firme y expresión franca.

El braco posee un carácter fuerte con gran capacidad de adaptación,
de forma que los cambios no le provocan estrés o ansiedad.

Apreciado por sus vientos, su velocidad en la búsqueda, su resistencia y equilibrio psicológico que demuestra en su trabajo, al braco alemán se le puede definir como el perro del cazador medio, el ideal para todos aquellos que quieren un perro con cualidades para cazar varias especies diferentes, en toda variedad de terrenos y que sepa traer perfectamente la pieza muerta o herida.

De sólida construcción, proporcionado y musculoso, resistente a la fatiga, transmite la impresión de energía, de temperamento firme y expresión franca. Alternando el galope y el trote, siempre con paso desenvuelto y sostenido a lo largo de toda una jornada, no hay obstáculo natural que frene su espíritu cazador. Por todo ello, el braco alemán se ha ido haciendo un hueco entre las razas tradicionales de caza para, finalmente, imponer sus méritos propios.

Un perro creado para cazar cualquier pieza y en cualquier lugar

Para entender las muchas virtudes de la raza y como ha llegado a ser el perro más completo de caza es necesario asomarse a su historia. Los cazadores alemanes querían un perro tanto de rastreo como de muestra, y para ello cruzaron bracoides con sabuesos obteniendo un perro fuerte, muy pesado, cazador tranquilo pero de grandes dotes venatorias.
Era necesario aligerarlo y se echó mano del pointer, entonces muy popular en Alemania. El resultado fue un perro muy parecido al moderno braco alemán, que a las grandes aptitudes para la caza unía la velocidad y el estilo refinado del pointer. La selección posterior, muy minuciosa y bien controlada, eliminó la apariencia asabuesada, imponiendo definitivamente el tipo braco.

En Alemania la raza estaba ya bien difundida a finales del siglo XIX, y fue tras la II Guerra mundial cuando vendría su verdadera difusión internacional, siendo Francia el primer país en descubrir a este fenomenal perro de muestra.

Las claves de su éxito

El braco alemán es un perro de gran complejidad psicológica, lo que le permite destacar en gran variedad de actividades cinegéticas. Es eficaz localizando cualquier pieza, sin importar que se le retenga junto a la escopeta o se le deje trabajar a media o larga distancia. Es un claro ejemplo de animal cerebral, sin actitudes nerviosas.
¿Quién no quiere un perro de temperamento alegre, que cace animoso y mantenga al tiempo un perfecto sentido de la obediencia? ¿Un perro que trate en todo momento de entender lo que le pide el cazador y trate de complacerle? Así es el braco alemán, un perro que se deja mandar.

Animal de carácter fuerte, con gran capacidad de adaptación a las más variadas circunstancias, sin que los cambios le provoquen estrés o ansiedad, el braco alemán es generalmente dominante pero con vocación de complacer, lo que se comprueba por su voluntad para el cobro, siendo uno de los perros de muestra que mejor realiza esta función.
Solvente en caza menor y mayor, cobro en agua…

Además, decir braco es decir "sinónimo de polivalencia", como titulaba Antonio Fernández, presidente del Club del Braco Alemán, un artículo publicado en la revista Perros de Caza hace años. Para la caza tradicional de nuestro país está muy bien dotado, siendo muy aventajado tanto en la codorniz de estos días de verano como con la peleona perdiz roja.

Hablando de la media veda, hay que destacar que soporta bien el calor de esta época, incluso en Andalucía, donde todos los años caza la codorniz o la tórtola sin que el calor le afecte. Lo mismo ocurre en los páramos de Castilla-La Mancha o los rastrojos de cereal, donde se desplaza con recorridos amplios, cazando con frescura y naturalidad.

Si nos referimos a su desempeño en la caza mayor, como perro de rastro o de sangre rinde buenos resultados, comportándose como un sabueso en la caza de reses a rececho. Cuando, tras rastrear una pieza herida, ve que no puede portarla hasta su dueño por su volumen, late para señalar al cazador su posición.

La razón por la que el braco alemán, al igual que ocurre con otros perros continentales, se pica con las reses reside en que en la formación de esta raza contribuyeron en tiempo relativamente reciente diversos tipos de sabueso empleados precisamente en la caza mayor.
Por lo que respecta a la caza de acuáticas, el braco alemán se mueve con soltura, con fuerte instinto para cobrar las anátidas. No teme zambullirse al agua y nadar en busca de un cobro o localizar la pieza perdida o alicorta.

Las pruebas de agua forman parte de los test selectivos a los que la raza viene sometiéndose en Alemania desde hace décadas. La gran prueba de caza para perros de muestra con exigencia de trabajo en agua es laVerbandsgebrauchsprüfung (VGP) alemana, conocida entre nosotros como Prueba de Caza Polivalente (caza integral) para continentales, concebida por el Dr. Ströse para "producir perros que ayuden a garantizar una conducta ética y conservacionista en la caza".

En el apartado de trabajo en agua los perros son sometidos a cinco pruebas: búsqueda libre sin pato en aguas de densa vegetación; impasibilidad ante los disparos; cobro a ciegas en aguas con densa vegetación; búsqueda libre con pato en aguas de densa vegetación; y finalmente, cobro del pato.

Así se comporta en el cazadero

El porte de cabeza horizontal no es típico de la raza en acción, el perro correcto en estilo lleva el cuello por encima de la horizontal, con la cabeza alta. Esta posición le permite percibir la presencia de la caza a gran distancia.

Poco antes de caer en muestra el braco baja la cabeza hasta la horizontal, con el cuello tenso, de modo que todo forma una sola línea. El estándar de trabajo pide como posición ideal de un braco alemán en muestra es la posición de pie, la cabeza alta, las orejas atentas; el ojo y la pupila dilatados.

El estándar del kurzhaar se publicó por vez primera en 1897 y desde entonces hasta hoy han sido muy pocos los cambios establecidos. Los primeros retoques significativos se produjeron en 1908 de la mano del Dr. Paul Kleeman, quien marcó las directrices para la cría y las pruebas a las que se debían someter los animales para padrear.

El Dr. Kleeman añadió algunas indicaciones respecto a la dentadura y fijó por primera vez la altura, que quedó, según su propuesta, entre 62 y 65 centímetros para los machos, siendo las hembras "ligeramente más pequeñas".

Después, en 1938, la Asamblea del club modificó el libro de crianza de 1937, aceptando, por primera vez, el color negro y las manchas marrones o amarillo-marrones. La altura fue reducida un centímetro, quedando en el macho establecida de 62 a 64 centímetros, y conservando para las hembras la fórmula "un poco más pequeñas".

(Texto: Eduardo de Benito. Foto Del Névalo)



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